Foto Prensa Ayto La Orotava

Foto Prensa Ayto La Orotava

Cada verano, y ya se superan los cuarenta, el barrio de Pinolere, en La Orotava, acoge una de las citas más importantes de Canarias con la artesanía y los trabajos tradicionales. Se trata de un encuentro en el parque etnográfico que lleva el nombre de este barrio de las medianías del Valle que agrupa una nutrida representación de personas que dedican parte de su tiempo, o todo su tiempo, a trabajar oficios en los que sus manos son las protagonistas. Durante tres días, los expositores presentan herramientas antiguas y nuevas, materiales primeros o reciclados, y elaboraciones productos de horas de minucioso trabajo artesano.

En la edición de este año 2026 de la Feria  Pinolere rinde homenaje al carpintero tradicional, que en este Valle de La Orotava tuvo un papel fundamental durante el siglo XX, con una industria de la madera digna de mención. Cientos de talleres se repartían por la geografía del norte de Tenerife, y en concreto como decía antes en el Valle de La Orotava y sus aledaños, los municipios de La Orotava, Los Realejos, Santa Úrsula y hasta en el Puerto de la Cruz. Hoy en día, este oficio ha experimentado un claro retroceso debido a la aparición de las cadenas de producción de “muebles baratos” realizados con materiales “poco nobles” y empaquetados en cajas de “do it yourself”. Otra prueba más de que la globalización (heredera nieta de la industrialización del XIX) vino para arramblar con las tradiciones y los saberes antiguos.

Emocionante es la exposición principal de la Feria, dedicada a los maestros de la madera, en la que se pueden admirar auténticos muebles tradicionales, herramientas, ver fotos de sus talleres y de ellos mismos, y entender las materias primas, locales e importadas con las que trabajaban.

Más allá de este importante tributo a estas personas, muchos de ellos “perdieron sus dedos en las máquinas de las carpinterías”, la Feria se consolida como un trampolín de nuevas propuestas artesanas, todas ellas con el ingenio de los y las creativas que saben darle vuelta al estancado mundo que parece ser el de las tradiciones. Es interesante ver entre otras propuestas la de los cuchilleros canarios que renuevan el magnífico naife tradicional de las islas, los trabajos en cuerno, la recuperación y diversificación de las rosetas y el calado tradicional para proponer otros

Foto: Prensa Ayuntamiento de La Orotava

Foto: Prensa Ayuntamiento de La Orotava

artículos basados en ellas pero con otras estéticas y utilidades, el trabajo de reciclaje del cartón industrial; y por supuesto una amplia oferta de productos gastronómicos. Muchos artesanos  se han subido al carro de la modernización sin olvidar la materia prima local, km 0 que le dicen ahora, como las cervezas artesanas, propuestas de quesos diferentes y sabrosísimos, el tuno indio y sus propiedades, los encurtidos (mención especial para las emprendedoras de Qué berenjenal que hacen un producto de primer nivel gastronómico por sabor y por variedad), también las quesadillas herreñas, los dulces de Moya, las setas y su cultivo doméstico, el pan, los guaraperos que machacan la caña a la vista, y por supuesto los y las artesanas tradicionales del textil, del barro, de las miniaturas y muñequerías, los encuadernadores, y los y las jugueteros de carros de verga y latón.

Cuadernos de Etnografía El Pajar

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Sin duda, la Feria de Pinolere va más allá de una simple exposición y venta de artículos: al homenaje que se rinde cada año —este, como decíamos, dedicado a los carpinteros— se suma un programa de actuaciones folclóricas digno de cualquier festival y, por supuesto, la importante edición de El Pajar, una publicación dedicada al estudio y la divulgación de la cultura popular del archipiélago canario desde 1995. Editada por la Asociación Cultural Pinolere, recoge investigaciones, testimonios y relatos sobre las tradiciones, oficios, creencias y formas de vida del mundo rural del archipiélago.

Para los que aún no tienen plan para este fin de semana, la Feria estará abierta hoy y mañana (5 y 6 de septiembre, se inauguró ayer día 4) hasta las 20 horas, y la entrada cuesta solo 3 euros. Para los que se les ha escapado, apunten en el calendario el primer fin de semana de septiembre, vale la pena.