“Los personajes de mis películas son soles enormes, cuentacuentos maravillosos, con el don de la palabra”, así define Tatiana Huezo a quienes protagonizan sus películas. “Para mí son soles enormes, son protagonistas, y para dar con ellos hay un gran trabajo atrás”, detalla la cineasta mexicano-salvadoreña en Puerto de la Cruz (Tenerife), donde se encuentra invitada por DOCanarias.
“Son cuentacuentos maravillosos, con el don de la palabra, gente que no solo tiene un perfil delicioso y fascinante para poder cargar en sus hombros una película, sino que, además, tienen detrás una historia que nos puede expandir la mirada y que nos puede hacer entender de otra manera una realidad, que tal vez no nos pertenece, pero creo que la gente que aparece en mis películas es gente que tiene un imán enorme y que nos arrastra a caminar junto a ellos, y a reír y a llorar, y a estar, y a descubrir un mundo que les pertenece y que es bueno poder conectarnos con esas otras realidades, y también mirarnos, identificarnos”, detalla Huezo con expresiones que destilan su filosofía sobre el cine que hace, las historias que cuenta y quiénes las sostienen y encarnan.
El Festival Internacional de Cine de Realidad de Canarias, DOCanarias, entrega este sábado, 12 de septiembre, su premio Narrativa Personal a esta cineasta imprescindible, creadora de un cine poético y humanista, dotado de una mirada original. La entrega del reconocimiento se dará en el marco de la gala de clausura de DOCanarias, que comienza este sábado a las 20.30 horas en la Sala Timanfaya y que incluye la proyección de su película El eco (102’/2023/México).
Previamente, el público habrá podido asistir este mismo sábado a la exhibición de Tempestad (105’/2016/México), tras la cual la cineasta mantendrá una conversación con el periodista Javier Tolentino, lo que ofrecerá al público “la posibilidad de intentar encontrar claves de su texto cinematográfico, bellísimo lenguaje, atrevido, distinto, diferente, comprometido, aguerrido; pero, sobre todo, libre”, según plantea el crítico cinematográfico. Las entradas para acudir a ambas sesiones pueden reservarse a un coste de 3 euros, en el sitio del festival en la plataforma tickety, localizable en el enlace https://tickety.es/grouping-event/DOCanarias-festival-internacional-de-cine-de-realidad.
“Es muy lindo nombre ‘Narrativa Personal’. Recibo este premio con mucha alegría, me honra, me siento muy contenta. Yo tengo una obra que considero pequeña. Me enfrento a cada película como si fuera la primera vez y me sorprende y me da mucha alegría poder estar aquí, poder venir a compartir, hablar de los pasos andados”, asegura Huezo.
“Cuando venía para aquí pensaba un poco ¿qué es la narrativa personal? Yo no tengo muy claro si uno tiene un sello o si uno busca llegar a un sello, si ese es el objetivo en la vida. Creo que para mí no lo es; para mí la esencia de las cosas está en cómo te vinculas con esa realidad con la que vas a negociar, con la que vas a interactuar. ¿Desde dónde? ¿Desde qué códigos? ¿Desde qué pactos? Y, sí, ¿Desde dónde mirar al otro? ¿Desde dónde mirar al ser humano? Así que no llegué a ninguna conclusión sobre lo que es la narrativa personal, pero sí creo que es una forma de mirar que se construye, que construimos cada quien con cada paso que vamos dando, con cada pequeño trabajo”, reflexiona con motivo del nombre del reconocimiento que DOCanarias le dedica en reconocimiento a su trayectoria creativa.
Cuando se le pregunta qué se propone con su cine dice que piensa que “las películas hasta ahora no nacen de una intención así de concreta como qué me propongo hacer con esta película. Creo que la vida me ha llevado por lugares distintos, que las películas han llegado a mi vida de formas muy diversas y muy sorpresivas… “. Así le ocurrió con su primera película, cuando al entrar en una iglesia del pueblo donde nació su abuela se miró “en los ojos de una muchacha morena a la que me sentía parecida, porque tenía el pelo largo, y su retrato, que era un adolescente muerto, estaba colgado adentro de una iglesia, al lado de una cola de helicóptero militar. Cuando entré a ese lugar y vi ese retrato, hay algo, hay un viaje de ida y vuelta, hay un espejo, hay algo que te remueve, que te mueve el piso. El motor, el origen, la génesis de ese proyecto nace de querer saber qué es la guerra, de no saber qué es la guerra, de no saber qué se pierde en ella, cuál es la dimensión del dolor de un pueblo, como es el pueblo donde nació mi abuela. Y esa necesidad, esas dudas, ese miedo, esa ignorancia, esas ganas de saber me llevan a caminar por esta historia”.
Cada película conlleva una búsqueda y una película lleva a la otra. “Me apasionan las búsquedas formales de cómo voy a contar este cuento, con qué herramientas, con qué luz, con qué colores, con qué voces, con qué sonidos, con qué pulso de la cámara… estoy cerca, estoy lejos… También me emociona mucho moverme del lugar y seguir buscando y salir todo el tiempo, salir de la zona de confort de donde uno se acomoda” expone.
DOCanarias destaca la forma fascinante en que la cineasta recorre la frontera entre documental y ficción. Para el festival, sus películas recuerdan que detrás de cada tragedia colectiva existe siempre una vida concreta y que el cine puede ser un acto de escucha. El cine, a ella, le parece “un lugar excepcional para guardar las cosas que más nos importan”.
Tatiana Huezo ha dirigido y escrito siete películas y recibido 47 premios, entre los que destacan el Ariel a la mejor dirección por Tempestad -la primera mujer en recibir este reconocimiento de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), en 2017-; los recibidos en la Berlinale a la mejor dirección y el mejor documental por El eco (2023) y la mención especial en la sección Un certain regard de Cannes (2021) por Una noche de fuego, ficción que también recibió en San Sebastián los premios Horizontes y RTVE-Otra mirada.
Nacida en El Salvador en 1972, de padre salvadoreño y madre mexicana, se trasladó a México de niña, mientras la guerra devoraba su país de origen. Tiempo cáustico (1997) y El ombligo del mundo (2001) despertaron el interés de la crítica. Su primer largo, El lugar más pequeño (2011), habla sobre la capacidad humana de reconstruirse después de algo terrible. En Tempestad (2016), dos mujeres atraviesan México: una, en libertad tras la cárcel; la otra busca a su hija desaparecida. En Noche de fuego (2021), su primer largo de ficción, varias niñas crecen bajo la amenaza del narcotráfico. En El eco (2023) observa cómo la infancia se construye entre la naturaleza, el trabajo y el aprendizaje de la vida y la muerte en un pueblo aislado.


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