DOCanarias presenta este jueves, 10 de septiembre, en la Sala Timanfaya de Puerto de la Cruz, las películas Un hijo propio (90′ / 2025 / México), de la cineasta chilena Maite Alberdi, y Kikuyu Land (93′ / 2026 / Kenia, EE UU), de Bea Wangondu y Andrew H Brown. Se trata de dos de las cintas que participan en el concurso al mejor largometraje internacional de esta edición del Festival Internacional de Cine de Realidad de Canarias.
La proyección de ambas películas constituye su estreno en España. Un hijo propio llega a la pantalla de DOCanarias tras su estreno mundial en la Berlinale (Alemania), mientras Kikuyu Land lo hace desde su presentación mundial en el Festival de Sundance, en Estados Unidos. Las entradas pueden reservarse a un coste de entre 3 euros, a través del sitio del festival en la plataforma tickety, localizable en el enlace https://tickety.es/grouping-event/DOCanarias-festival-internacional-de-cine-de-realidad.
Maite Alberdi narra en Un hijo propio cómo Alejandra finge un embarazo tras varios abortos espontáneos, condicionada por la presión social por ser madre, algo que se convierte en una compleja farsa que desencadena un escándalo mediático y pone en riesgo su vida y sus relaciones. Así, la documentalista nominada al Óscar ofrece una mirada íntima a este caso real, con la que explora el peso de las expectativas sociales, la fragilidad de la verdad y los vínculos familiares.
“Quería decir que me sentí muy honrada cuando me invitaron a participar en el proyecto de Un hijo propio. Admiro muchísimo la trayectoria de Maite Alberdi, creo que es una de las cineastas más reveladoras de nuestros tiempos y me sorprende muchísimo, porque evidentemente ella trabaja con documental y, al querer ficcionar una parte, me intrigó cómo iba a hacer”, asegura la mexicana Ángeles Cruz, que participó como actriz en esta película y compartirá con el público el coloquio posterior a la proyección —que comienza a las 18.00 —.
“Había mucho cuidado en el rodaje, porque al tratar a las personas reales con las personas que estábamos interpretando, al llevar de manera casi que paralela la filmación, era con una delicadeza y con una generosidad de Maite hacia nosotros como actores, hacia las personas involucradas que estábamos contando, digamos, su historia real… Me admiró muchísimo eso. Por ejemplo, este respeto, esta simpleza también a la hora de dirigir, pero con gran rigor y empatía, a la hora de dirigirse hacia nosotros, lo hacía de una manera tan sutil, tan delicada, tan respetuosa, que entonces comprendí todo su cine, a partir de eso comprendí todo”, apunta Ángeles Cruz.
“Maite Alberdi puede cambiar las reglas del documental de esta manera, porque finalmente nunca sabemos dónde termina la realidad y dónde comienza la ficción y esa sensación, ese respeto, ese no juzgar, no solo se dio en el set, sino que traspasa y llega a formar parte de la película. Entonces para mí fue una grandísima experiencia. Esta responsabilidad existe, porque hacer un documental es una línea muy delgada y tiene consecuencias. Me parece que es una manera muy respetuosa de trabajarlo y muy generosa de su parte; por esto estoy agradecida de haber estado en ese set, de conocer su manera de trabajar, de cómo relaciona el hecho real con la ficción y cómo forma un mundo, que es el cine, a la hora de contar una historia”.
Por su parte, Kikuyu Land, que se presenta a las 20.30 horas, es una poderosa y visualmente estremecedora exploración de la memoria, el territorio y las injusticias históricas en la que Bea Wangondu descubre secretos ocultos en su familia al investigar una demanda contra la Corona británica y la industria del té en Kenia. Así revela el impacto del colonialismo en las comunidades Kikuyu.
Wangondu, que también es periodista, investiga en un mundo de pruebas ocultas y heridas sin resolver a partir de la iniciativa de un hombre de las tierras altas de Kenia, que, al reclamar las tierras robadas a su familia, se encuentra ante un gigante multinacional. Su lucha lleva a un productor de noticias local a una batalla que expone el poder colonial y las tareas aún pendientes para eliminar su estructura y sus efectos.


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