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El gas es esencial en el proceso de formación de una galaxia. Durante las primeras etapas, la cantidad de gas presente determina el número de estrellas que habrá en ella. Las galaxias de núcleo activo (AGN, por sus siglas en inglés) son aquellas que cuentan con una región de mayor luminosidad en su centro. Esta zona brillante se produce por la presencia de un agujero negro supermasivo que, por efecto de su gravedad, acumula materia a su alrededor en un proceso que se conoce como acreción.

Los agujeros negros supermasivos calientan el gas circundante y empujan una parte de él hacia el exterior de la galaxia (efecto de realimentación). Hasta ahora se creía que los AGN de menor luminosidad no tenían energía suficiente para expulsar grandes cantidades de gas. Pero un estudio internacional, en el que participan dos investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), demuestra lo contrario.

En el artículo, publicado recientemente en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, analizaron la galaxia ESO 428-G14, que posee un AGN poco luminoso. Gracias a los datos obtenidos con el espectrógrafo de campo integral SINFONI del Very Large Telescope (VLT), del Observatorio Europeo Austral (ESO), detectaron que esta galaxia presenta el efecto de realimentación más fuerte visto en una de su clase.

“En esta galaxia de tenue brillo -explica Daniel May, investigador del Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Sao Paulo y primer autor de la publicación-, el jet es el encargado de llevar a cabo la labor de expulsión del gas. Sin embargo, en los núcleos activos más luminosos, esta tarea es realizada por la radiación que emite el propio núcleo”.

Las radiogalaxias, que son AGN con jets muy potentes, expelen la materia a tasas de entre 1 y 50 masas solares por año. ESO 428-G14, que posee un jet modesto, lo hace en el rango de 3 a 8 masas solares por año. “Con estos datos —comenta Almudena Prieto, investigadora del IAC y coautora del estudio—, es la galaxia menos luminosa con la retroalimentación más fuerte observada hasta la fecha”.

“Nuestros resultados abren un debate en torno al papel de los agujeros negros supermasivos como motores eficientes en el corazón de las galaxias, independientemente de su luminosidad”, señala Alberto Rodríguez Ardila, investigador visitante del IAC y coautor del artículo.

A través de futuros estudios, el equipo de científicos tratará de descubrir la naturaleza del proceso que hace posible que un núcleo tan poco luminoso como el de ESO 428-G14, sea tan eficiente eliminando la materia gaseosa. “Es probable que esté relacionado con origen del propio gas de la galaxia”, apunta May.

Referencia: D. May et al. “Powerful mechanical-driven outflows in the central parsecs of the low-luminosity active galactic nucleus ESO 428-G14. En:  https://academic.oup.com/mnrasl/article/481/1/L105/5079641

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