Krakatoa (2026, 79 min.) es, en su concepción, mucho más que una película. La pieza audiovisual de Carlos Casas se presenta en esta edición de Canarias Cinema dentro de su apartado de largometrajes. Pero más allá del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, y del circuito de festivales, la obra es susceptible de ser remontada como una videoinstalación con música y sonido interpretados en directo, con la impagable aportación del oscarizado Nicholas Becker. Y es que Casas propone al espectador toda una experiencia: la aventura de un marinero javanés después de una devastadora erupción volcánica que asola las islas de su océano.
La productora canaria La Banda Negra coproduce el film, junto a Filmika Galaika, la francesa MAP Productions, la británica AMI y la polaca Etnograf. Una colaboración necesaria para alumbrar una película que es simple y directa y críptica y psicodélica al mismo tiempo, y que protagoniza Roni Hensilayah, pescador sobreviviente a la última gran erupción del Krakatoa. Eso sí, con maneras de documental y un peso sonoro envolvente que convierte el trabajo de Casas en un reto a los sentidos.
Krakatoa se proyecta, en pase para jurado y público, en la Sala 4 de Cine Yelmo Las Arenas este sábado 25 de abril, a las 12:15 horas. En esa misma fecha y en la misma sala se ha programado un primer pase oficial, a las 20:35 horas. El segundo pase está fijado para el jueves 30 de abril, en la Sala 7 de los multicines, a las 12:00 horas.
Cerrar el círculo
Carlos Casas es cineasta, pero también artista visual y sonoro. Autor de largos como Hunters since the Beginning of Time (2009) o Cementery (2019), el realizador barcelonés ha dedicado a Krakatoa un completo trabajo de investigación y localización sobre el terreno, además de conseguir agregarle la interesante aportación del compositor e ingeniero de sonido francés Nicholas Becker, ganador del Oscar por su trabajo en Sound of Metal (2019) y dueño de un gran prestigio, adquirido en sus más de veinte años de carrera.
En la capital grancanaria, Casas viene a cerrar el círculo con su última obra, porque ya había estado seleccionado en el MECAS, el Mercado del Cine Casi Hecho del Festival. “Es volver con un proyecto que se alumbró aquí”, cuenta. “Así que ahora es algo muy bonito poder tener al público canario para presentar la película”.
Casas asume que “el tipo de cine que yo hago tiene un tipo de riesgo importante. Que los festivales tengan las agallas de presentarlo es relevante, sobre todo porque estamos viviendo un momento crítico en cuanto a la asistencia del público a las salas”, reflexiona, para agradecer su elección en el certamen laspalmeño. Y es que “una de las razones por las que sigo haciendo cine es para probar cómo devolver al espectador al cine”.
El volcán
A Carlos Casas la historia de la gran erupción del Krakatoa (en 1883) le ha provocado siempre una gran fascinación. La chispa definitiva que encendió sus motivaciones para emprender un proyecto de este tipo surgió cuando leyó The Tuning of the World (1977), de Murray Shepherd, en donde se describe el rugir del volcán como el sonido más fuerte que jamás la tierra había escuchado.
“La única manera de trabajar esto era atravesar la película con un efecto sensorial y un trabajo de sonido impactante”, explica Casas. “Quería transmitir esas conexiones telúricas entre el espectador y el volcán de la manera más fuerte posible”. Y ahí, “cuando la sala empieza a vibrar y la película llega a esas partes más sensoriales es, para mí, cuando empezamos a fusionarnos con el futuro en cuanto a experiencia cinematográfica se refiere”. En todo momento con imágenes impactantes, tan grandiosas que convierten el hecho cierto en algo irreal.
Conciencia climática
El film no surge exento de conciencia, en la mirada del realizador catalán. “Más en los tiempos en los que vivimos, en donde mostramos una negación total sobre esta crisis climática, en la que no nos damos por aludidos”. En su argumento, Krakatoa presenta una historia “que quizás nos podía agitar en ese sentido”.
En su conjunto, la película, “como suele pasar, es un cruce de ideas y teorías que resuenan”. Rodada en Indonesia, aunque hay también localizaciones en Islandia, la obra de Casas atribuye a Roni Hensilayah el rol de hilo conductor. “Fue una experiencia increíble poder trabajar con él”, cuenta el cineasta. El pescador fue uno de los sobrevivientes de la última erupción. “Lo conocí”, añade el director, “apenas dos semanas después de estar yo ahí para hacer el teaser y presentar el proyecto. Cuando supe de su historia, intenté contactarlo, y al final se sumó».
En ese punto, prosigue Casas, “dejamos que fuese él quien nos enseñase y reviviese su propia experiencia. Es increíble lo resilientes que son, casi como si no lo hubieran pasado. Tienen esa especie de relación simbiótica con el medio ambiente”. Y es que su protagonista, “pocos días después de esa erupción, estaba de vuelta pescando”. “Nosotros”, reflexiona, “tenemos otra visión y tendemos a proyectar ese tipo de dramatismo”.
El trabajo con Becker
Carlos Casas apunta que “desde el principio, cuando empecé con la idea, sabía que quería trabajar con Nicholas Becker, que es uno de los diseñadores más importantes de sonido del mundo, y que está en París como yo. Ya nos conocimos en un proyecto para una instalación en Shanghai. Así que ha sido un placer que estuviese: aportó sonidos de sus archivos y ambos compartimos esa fascinación por los volcanes”.
El sonido, de hecho, “es uno de los elementos que más me interesan en la producción”. También, añade Casas, que el resultado final le ofrezca “tantas modalidades de presentación, haciendo también la música y el montaje en directo. De hecho, esa es la esencia de las sesiones en vivo que estamos planteando, casi como si recreásemos cada vez de forma diferente la banda sonora. Es algo muy vivo. Y los ingredientes parten de la película, así que también es genial eso de poder deconstruirla”. Algo que ya ha sucedido en el último Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR), en donde Krakatoa se proyectó como largometraje, pero también como instalación artística.


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