El Teatro Leal de La Laguna acogerá el próximo 15 de septiembre (20:30 h.) la representación de Anacaona, una creación escénica obra de Acerina Amador con la participación de Fernando López que utiliza la danza, la música y el pensamiento crítico para abordar las huellas del colonialismo y las formas de resistencia frente a las estructuras de poder. La pieza parte de la figura histórica de Anacaona, princesa taína asesinada por los conquistadores castellanos tras negarse a someterse a sus deseos, y la convierte en punto de partida para una reflexión contemporánea sobre la memoria, la racialidad de los cuerpos y la explotación del cuerpo femenino.

El proyecto nace de una hipótesis: cómo la música y la danza, más allá de su dimensión festiva, pudieron y pueden funcionar como herramientas de resistencia frente a la opresión de un régimen capitalista marcado por el terror psicológico, la disciplina de los cuerpos y la interiorización de la vergüenza.

A partir de la salsa, Anacaona propone un espacio escénico desde el que cuestionar el capitalismo como construcción moderna y colonial. La obra pone el foco tanto en las jerarquías entre hombres y mujeres como en la separación histórica entre lo humano y lo considerado no humano, vinculada a procesos de racialización y dominación.

La figura de Anacaona adquirió posteriormente un fuerte valor simbólico en los discursos independentistas cubanos y se convirtió en referente de resistencia femenina y de reconexión con las raíces culturales de los pueblos originarios del Caribe y América Latina. La creación establece, además, un puente con la historia de Canarias y propone repensar el pasado colonial de las Islas desde una perspectiva crítica y contemporánea.

La continuidad: ‘La importancia de llamarse Candelaria’

La reflexión iniciada en Anacaona tiene continuidad con ‘La importancia de llamarse Candelaria’, segundo capítulo del tríptico escénico desarrollado por ambos artistas. La pieza llegará al público el 20 de septiembre en el Auditorio de Tenerife, en La Salita, y se representará también los días 2 y 3 de septiembre en Madrid, en la Sala Réplika Teatro, en el desarrollo del Festival Surge, junto a un elenco de excelentes intérpretes.

Si Anacaona centra su mirada en mujeres cuya resistencia se hizo visible y pública, La importancia de llamarse Candelaria desplaza el foco hacia una resistencia más anónima, colectiva y cotidiana. La obra combina danza contemporánea, música en vivo y pensamiento crítico para explorar las huellas de la memoria colonial y las formas de resistencia que han sobrevivido al paso del tiempo.

El punto de partida es el sincretismo construido en torno a la Virgen de la Candelaria, figura central del imaginario canario que la creación aborda como símbolo de preservación cultural. Celebraciones, peregrinaciones, cantos y rituales se convierten en materia escénica para reflexionar sobre la transmisión de la memoria y la identidad colectiva.

La dimensión histórica convive con una vertiente íntima: Candelaria es también el nombre de la madre de Acerina Amador, estableciendo un vínculo entre memoria colectiva y experiencia personal. El folclore canario aparece como una materia viva, reinterpretada desde el presente mediante gestos, ritmos y melodías transformados por un lenguaje corporal contemporáneo.

La música en vivo desempeña un papel central en la dramaturgia, mientras que el cuerpo se convierte en un archivo vivo capaz de transmitir memorias que no siempre necesitan de la palabra.

La importancia de llamarse Candelaria da continuidad a Anacaona, coproducción del Auditorio de Tenerife en 2025. En La importancia de llamarse Candelaria cuenta con los apoyos de Auditorio de Tenerife, La Briquetterie Centro Nacional de la Danza en París, Cabildo de Tenerife y ICDC: Una tercera obra, actualmente en desarrollo, completará este tríptico dedicado a las memorias olvidadas, la resistencia y los procesos de recuperación cultural.