Una niña que lee en lo alto de un jarrón, plantas que nacen de cafeteras y barcos de cáscara de nuez. Imágenes que entrelazan lo onírico con la cotidianidad insular. La esquina entre las calles Molino de Viento y Pamochamoso exhibe ‘Pequeñas formas de habitar’, el nuevo mural de Irene León. La intervención se enmarca en ‘ArenArte’, un proyecto de regeneración urbana que busca transformar el barrio de Arenales, en Las Palmas de Gran Canaria, en un museo al aire libre. Para ello, el arte público se convierte en una herramienta de transformación social, cultural y económica.

La creadora, tras llegar a un acuerdo con la propietaria del inmueble, ha recuperado una fachada que se encontraba deteriorada mediante un mural cargado de simbolismo y belleza. “Un mural no solo decora, sino que genera un punto de encuentro, invita a la convivencia y transmite un mensaje de cuidado y dignidad hacia el barrio. De esta manera, se fomenta un ambiente más acogedor y humano, contribuyendo a que vecinas, vecinos y visitantes se sientan parte de un lugar con identidad, vida y esperanza”, explica León.

Arte público para revitalizar un barrio

El proyecto responde al compromiso del Gobierno de Canarias, a través del área de Cultura y Patrimonio Cultural, con las asociaciones vecinales de todo el archipiélago. En este contexto, ‘ArenArte’ se plantea como una herramienta de transformación del espacio público y de revitalización de los entornos urbanos. Ciudades de todo el mundo han impulsado iniciativas similares, demostrando el potencial del arte para mejorar espacios degradados y reforzar la identidad de los barrios.

‘ArenArte’ se inició con la intervención del artista Capi Cabrera en la calle Arco y continúa ahora con la propuesta de Irene León en la calle Molino de Viento. Su obra construye un paisaje poético en el que distintas piezas de cerámica —teteras, botellas, tazas, cuencos y otros objetos cotidianos— se convierten en protagonistas. Dispuestas a diferentes alturas, las piezas generan una composición dinámica que invita a detener la mirada, descubrir los detalles y jugar con las distintas perspectivas.

Irene León (Las Palmas de Gran Canaria, 1985). Su trabajo se sitúa en la frontera entre lo orgánico y lo mecánico y explora cómo la naturaleza, la ingeniería y la memoria de los objetos pueden convivir y regenerarse. Reutiliza piezas industriales y elementos cotidianos para construir artefactos de conciencia: vehículos imposibles, máquinas poéticas y dispositivos simbólicos que sugieren nuevas formas de habitar el mundo.