Desde sus inicios, los organizadores del Festival Internacional de Cuerda Pulsada Ciudad de La Laguna (FICUP) tuvieron claro que el evento, además de garantizar al público un atractivo programa de conciertos, debía ofrecer una dimensión formativa de calidad a los estudiantes de música de Canarias que aspiran a convertirse en músicos profesionales.

En la edición que da comienzo en la Ciudad de los Adelantados hasta el día 8 de julio, Carlo Marchione (Italia), Francisco Bernier (España), Sara Guerrero (España) y Luis Alejandro García (Tenerife) impartirán master class orientadas a los niveles elemental y medio superior, mientras que, para la modalidad de timple, los canarios Germán López, Derque Martín y David Duque son los músicos que dirigirán las experiencias lectivas en el marco del citado festival. A ellos se suma Nacho Laguna, el reconocido tiorbista español y especialista en música antigua, que se responsabilizará de impartir masterclass de Música Antigua para todos los niveles.

Este festival, único en Canarias que existe centrado en la cuerda pulsada partiendo del binomio guitarra – timple, no solo supone un escaparate en el que músicos nacionales e internacionales de referencia en dichos instrumentos ofrecen sus conciertos, sino una experiencia docente con la que se comprometen a transmitir sus conocimientos en un formato que destaca por el aprendizaje a medida y la conexión directa entre maestro y alumno que rentabiliza la experiencia musical en tiempo real a partir de los consejos e indicaciones específicas adaptadas a las necesidades de cada alumno.

Según explica el músico tinerfeño David Duque “dadas las características geográficas de nuestro entorno insular, con el importante déficit que supone la no existencia de proyectos de esta índole en nuestra tierra, entendimos fundamental propiciar un festival en el que los asistentes, desde estudiantes hasta profesionales, o cualquier aficionado, pudiera compartir sus experiencias, profundizar en sus conocimientos y, por supuesto, disfrutar de un entorno musical del más alto nivel. Todo ello, creando un ambiente de convivencia musical basado en el elemento sociabilizador que posibilita la música”.

El Festival Internacional de Cuerda Pulsada Ciudad de La Laguna impulsa varios talleres, como el que dirigirá el gaditano Antonio Toledo y el sevillano Francisco Bernier, considerado por la crítica como uno de los grandes guitarristas de su generación.

Estudiar mucho, pero hacerlo bien

El guitarrista tinerfeño Luis Alejandro García confía que con el trabajo desarrollado “podamos acercar la cuerda pulsada a todos los estudiantes de conservatorios y escuelas de música de las islas de la mano de algunos de los máximos exponentes mundiales en sus respectivos campos. El año pasado logramos duplicar las matrículas con respecto a la primera edición, y queremos seguir creciendo para esta tercera”, dice el también coordinador de esta iniciativa que organiza y produce el propio festival con el patrocinio del ayuntamiento lagunero y la Fundación CajaCanarias.

El sevillano Francisco Bernier, considerado por la crítica como uno de los grandes guitarristas de su generación, impartirá un taller en el que propone una reflexión práctica sobre cómo estudiar de manera más eficaz, convirtiendo el tiempo de trabajo en un proceso consciente, organizado y musicalmente útil. Para el profesor en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla y director artístico desde 2010 del Festival de la Guitarra de Sevilla, “el defecto más común de los alumnos de guitarra es confundir estudiar mucho con estudiar bien. Muchos alumnos pasan horas con el instrumento, pero no siempre saben exactamente qué están buscando, qué problema están resolviendo o qué tipo de escucha están desarrollando. Se repite, se insiste, se acumula tiempo, pero a veces falta dirección”, subraya. “Estudiar no debería ser solo corregir errores; debería ser aprender a pensar musicalmente, a escuchar mejor y a tomar decisiones cada vez más libres y más inteligentes”, añade el guitarrista, que intenta que cada master class que ofrece “sea útil para quien toca y también para quien escucha. No me interesa convertirla en una demostración de autoridad del profesor, sino en un espacio de trabajo real”.

Cuando el grancanario Germán López imparte sus clases, lo más importante para este timplista es siempre “tratar de transmitir y descubrir a sus alumnos la pasión por el instrumento y por la música en general. La música es lo verdaderamente importante, y el timple un vehículo para ello. Si cada minuto que tenemos el timple en las manos es de disfrute, siempre obtendremos resultados satisfactorios más allá de lo que interpretemos. Esa para mí es la esencia. A partir de ahí es importante tratar de aportar algo a cada alumno para que su estudio y camino con el instrumento sea fructífero”. López, cuya formación reglada es curiosamente clásica y basada en el piano como instrumento, indica que “cualquier cosa en la vida, para hacerla bien, requiere de mucho tesón, esfuerzo, dedicación y sobre todo pasión, ya sea el timple el protagonista, la guitarra o el violín”.

Para Luis Alejandro García “el talento no es más que tener cualidades para algo, pero dichas cualidades se quedan en nada si no van acompañadas del estudio y la práctica necesarios”.

David Duque es de la opinión de que “los conservatorios cumplen un papel fundamental en el futuro de todas aquellas personas que pretenden dedicarse profesionalmente a la música. “Los valores como la perseverancia, el razonamiento calmado, la meditación, la observación silenciosa o la planificación son auténticas piedras de toque, especialmente, para los más jóvenes, que sienten una gran frustración por no saber afrontar retos pasivos y de largo recorrido. Por ello, es tan importante la continua adaptación, la evolución y la motivación, a través de una conexión continua con la realidad global. En este sentido, eventos como el FICUP suponen un soplo de aire fresco que contribuyen a impulsar la actividad y los estímulos, particularmente de los más jóvenes, pero también del profesorado”, admite Duque.

Tanto David Duque como Luis Alejandro García creen que, si bien es cierto que en Canarias contamos con circuitos o plataformas que ofrecen la posibilidad a los músicos de exponer su trabajo, también lo es que en su mayoría “son inestables, de periodicidad muy irregular y mal remuneradas o sustentadas con poco apoyo institucional. Por esta razón, la mayoría de músicos se ven sin posibilidades de actuar lo suficiente para mantener su nivel y la motivación necesaria para seguir produciendo. La consecuencia de esta realidad se refleja en una caída del nivel profesional e incluso el abandono de la profesión, en algunos casos. Tenemos una cultura musical y artística excepcional, solo falta un poco más de competencia y criterio en las esferas donde se programa dicha cultura, así como exigencia por parte de todos los artistas a la hora de aceptar las condiciones en las que trabajan”, concluyen los directores del FICUP.