La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias y el Institut français presentan un ciclo cinematográfico dedicado a algunas de las voces más sensibles e inspiradoras del cine contemporáneo francófono. La iniciativa, que se desarrollará los días 2, 9 y 16 de junio, a partir de las 19.00 horas, propone al público un recorrido por territorios y realidades alejadas de los circuitos habituales de representación audiovisual. Las proyecciones, que se exhibirán en versión original subtitulada al castellano, tendrán lugar en la sede de la entidad, calle San Agustín, 18, La Laguna. La entrada será libre hasta completar aforo.
Las tres películas que integran el programa —Si le vent tombe (2020), de Nora Martirosyan; Un jeune chaman (2023), de Lkhagvadulam Purev-Ochir; y Le quatrième mur (2024), de David Oelhoffen— comparten una mirada singular sobre sociedades en continuas transformaciones, tensiones culturales y conflictos. Ambientadas en Armenia, Mongolia y Líbano, estas obras dialogan entre sí a través de temas universales como la fragilidad de las fronteras, el desarraigo, la memoria colectiva y la permanente tensión entre tradición y modernidad.
El ciclo se inaugura mañana martes, 2 de junio, con la proyección de Si le vent tombe, primer largometraje de la cineasta armenia Nora Martirosyan. La película sigue a Alain, un auditor internacional francés que viaja a la autoproclamada República de Nagorno-Karabaj para evaluar la reapertura de un aeropuerto cuya actividad permanece suspendida. Lo que inicialmente parece una misión técnica se convierte en una reflexión sobre el aislamiento, la identidad y el reconocimiento internacional. Con una puesta en escena de gran delicadeza visual, Martirosyan construye un retrato profundamente humano de una comunidad que vive bajo la sombra de la inestabilidad política. La película tuvo un hito histórico al convertirse en la primera producción armenia seleccionada oficialmente en el Festival de Cannes desde 1965.
El 9 de junio será el turno de Un jeune chaman, ópera prima de la directora mongola Lkhagvadulam Purev-Ochir. Ambientada en la Mongolia contemporánea, la película narra la historia de Zé, un joven estudiante y chamán que intenta conciliar las exigencias de la vida moderna con las tradiciones espirituales heredadas. A través de la relación que establece con una joven paciente, la directora ofrece una mirada sensible sobre una sociedad en transformación, donde el crecimiento urbano y la aceleración del presente conviven con antiguas formas de comprender el mundo. El filme fue reconocido en el Festival de Venecia con el premio al mejor actor.
El ciclo concluirá el 16 de junio con Le quatrième mur, la película más reciente del director francés David Oelhoffen. Situada en el Beirut de 1982, en plena guerra civil libanesa, la obra sigue a Georges, un director teatral que intenta poner en escena Antígona reuniendo a actores pertenecientes a diferentes comunidades religiosas y políticas enfrentadas por el conflicto. Basada en la novela homónima de Sorj Chalandon, la película reflexiona sobre el papel del arte frente a la violencia y sobre la posibilidad de crear espacios de encuentro y diálogo incluso en los momentos más difíciles.


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