Filmoteca Canaria, departamento dependiente del Gobierno autonómico, cierra el ciclo ‘Bergman antes de Bergman’, dedicado al cine temprano del mítico director sueco. Las últimas sesiones tendrán lugar el martes 12 de mayo, en el Teatro Guiniguada (Las Palmas de Gran Canaria), y el jueves 14, en el Espacio La Granja (Santa Cruz de Tenerife). Ambas proyecciones, en versión original subtitulada, serán a las 19:00 horas y de entrada gratuita.

Terminar el recorrido por la obra del gran director sueco Ingmar Bergman con ‘Los comulgantes’ (Nattvardsgästerna, 1963) no ha sido una decisión aleatoria, sino una clave relevante para comprender su forma de observar el mundo. Ver esta película junto a sus producciones iniciales permite apreciar que su trayectoria no avanzó en línea recta, sino en espiral.

En ‘Los comulgantes’, Thomas, un pastor protestante que oficia ante una iglesia prácticamente vacía, sufre una profunda crisis espiritual que lo sumerge en la soledad y en la pérdida de sentido. Incluso el amor que le ofrece la maestra Marta se ha vuelto para él una carga difícil de sostener. Su conflicto se intensifica cuando, incapaz de ofrecer consuelo, se enfrenta a la petición de ayuda de una pareja de campesinos que acude a él en busca de orientación.

La estructura circular de la filmografía de Bergman permite observar distintas perspectivas de un mismo conflicto filosófico. El mundo interior de los personajes de sus primeras obras dialoga con el de títulos como ‘Los comulgantes’, pese a la distancia temporal entre ellos.

Un ciclo sin fin

El paso del tiempo no resuelve todos los dilemas que atraviesan su cine, lo que en sus inicios parecía aprendizaje era ya obsesión; lo que parecía juventud, una forma temprana de lucidez. Este ciclo de Filmoteca Canaria nos ha permitido observar un origen que se repite y se reformula, donde elementos presentes desde el principio reaparecen en su obra posterior.

‘Bergman antes de Bergman’ ha sido, por tanto, no solo un recorrido cronológico, sino el relato de un origen que nunca dejó de repetirse. Como si todo el cine posterior estuviera ya contenido en ‘Prisión’ (Fängelse, 1949), la primera proyección del ciclo, este recorrido nos sumergió en un origen que nunca dejó de repetirse.