Cuenta Virginia Imaz que la nacieron en la primavera de 1962 a dos mundos: al que le dicen real y al que se llega por la puerta de los cuentos. Ha hecho su nido en ese umbral de magia. Cuenta profesionalmente desde 1984, y el público que acuda a la 35º edición del Festival Internacional de Narración Oral ‘Cuenta con Agüimes’ que dará comienzo el día 17 de marzo, podrá descubrir el arte de esta singular relatora -en cuyos espectáculos tiene un gran espacio la igualdad de género, tratada con magistral humor e ironía-, en las sesiones que protagonizará junto a los otros cinco narradores invitados a esta nueva edición del evento que concluirá el día 22 de marzo.

Imaz participa el día 17 en la contada escolar que llevará a cabo en el CEIP Doramas del Cruce de Arinaga (11:50 horas) y el día 18 en el Centro Ocupacional del Cruce de Arinaga (12:00 horas). Luego la podremos contemplar en su sesión en solitario que ofrece el día 19 en la Casa de la Cultura de Las Rosas (18:00 horas), así como en la gala conmemorativa de los 35 años que cumple el festival del sureste que reúne a varios cuentistas y que se celebra ese mismo día en el Teatro Municipal de Agüimes (20:30 horas), el día 20 junto a Félix Albo también en el mencionado teatro (20:30 horas) y el día 22 en la contada colectiva (12:00 horas) con la que se cierra en el mismo teatro el evento que organiza la concejalía de Cultura del ayuntamiento de Agüimes que dirige Efraín González, con la colaboración de la Consejería de Cultura el Cabildo grancanario.

Imposible vivir sin cuentos

Imaz, cuya larga trayectoria en las artes escénicas a favor de la igualdad y su profundo conocimiento de la narración oral, del teatro clown y del humor, la han convertido en una singular representante de la generación más veterana del panorama español, señala que “cuento profesionalmente desde 1984 historias que he escuchado, que he leído o que me he inventado, aunque todas tienen algo en común: son historias que me han movido los adentros, inspirándome o iluminándome en esta aventura del vivir”, explica Virginia Imaz, que ha contado sus historias en todo tipo de lugares y para personas de todas las edades. “Las historias se van puliendo por los caminos, cambian y me cambian. A menudo me preguntan si se puede vivir del cuento. Yo sólo sé que no puedo vivir sin ellos”, confiesa la artista, que ha dirigido y asesorado en teatro de máscara 38 espectáculos a una quincena de compañías de teatro y que durante dos años participó como personaje cómico en el espectáculo ‘La Nouba’ del Circo del Sol en Canadá y Estados Unidos.

“Cuando era niña tuve la fortuna de tener tantas personas a mi alrededor, que contaban historias, que yo creí que narrar era una forma de ser gente y me empeñé también en hablar con esa voz más vieja que las piedras y recuperar la memoria de quienes me habían precedido en el oficio de vivir. Así comencé: encendiendo los recuerdos para que ardiesen todos los miedos y me abrasaran todos los deseos”, explica la narradora donostiarra. “Necesito escuchar y contar cuentos como respirar”, sentencia Imaz, que cuenta con calma y quietud con la palabra y los gestos como herramientas, llevando al auditorio por el camino del humor para resaltar la injusticia, los sentimientos o los valores que cada cuento contiene.

Virginia Imaz fundó en 1998 junto con José Carmelo Muñoz, la compañía de teatro Oihulari Klown, especializada en espectáculos de teatro clown y de narración oral, y desde entonces imparten talleres de formación en clown a la búsqueda de la propia comicidad de las personas. Se han formado con más de 40 pedagogos/as en teatro de máscara, de prestigio internacional, aunque se siente particularmente deudora de la compañía teatral francesa Le Bataclown. Oihulari Klown es un grupo conocido y reconocido también fuera de los escenarios, por una práctica original, a medio camino entre la improvisación clown y el análisis institucional, denominada “clownclusiones” y que es una marca registrada de la propia compañía.