En una edición tan especial como la número 25, el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria no podía prescindir de uno de sus apartados más característicos —y sin duda el más gamberro— como sus Noches + Freak.

La sección programada por el inefable Jesús Palacios, referente del ensayo freak y el análisis del género fantástico, apuesta en esta ocasión por un cartel con fuerte acento español, en donde el largo El ritual de Lily (Manu Herrera) y los cortos Amancio, vampiro de pueblo (Alejo Ibáñez) y Pobre Marciano (Alex Rey) definen el tono de este icónico apartado de referencia para el aficionado en la capital grancanaria.

El propio Palacios ha subrayado en las últimas ediciones lo mucho que han cambiado las reglas del juego para la producción freak con la entrada en escena de las grandes plataformas y su oferta expansiva y heterogénea. De ahí que diseñar una programación para el festival demande un ejercicio de puntería y sensibilidad del que el escritor, tan de culto como las pasiones que le mueven, ha vuelto a hacer gala este año.

Terror latino

En esta ocasión, con el foco puesto en la producción española. Como así pone de manifiesto la selección de El ritual de Lily (Manu Herrera, 2025). El director y coguionista (junto a Javier Fernández Moratalla) de esta producción nacional presenta un slasher demoniaco, al que ubica en la socorrida cabaña en mitad del bosque. Toda una evocación del Evil Dead original de Sam Raimi, pero que adquiere personalidad propia gracias al pulso del realizador para conducir esta oda al género fantástico, y el despliegue de emociones fuertes que traslada a la pantalla un reparto femenino integrado por Maggie Garcia, Patricia Peñalver, Eve Ryan y Elena Gallardo.

El otro largo de la sección tiene igualmente denominación de origen latina, en la acepción más europea del término. La italiana La città proibita (2025), de Gabriele Mainetti, se presenta por Jesús Palacios como “la primera película neorrealista de artes marciales, con escenas de acción dignas de Jackie Chan, combinadas con una mirada ácida, romántica y poética a la Roma multicultural de hoy, con sus mafias y picaresca de siempre”. Una descripción que, en esencia, no hace más que alimentar el apetito de un espectador que un año tras otro cumple con la tradición de honrar el espíritu friki en el festival.

Hay que apuntar que la obra de Mainetti ya pasó por la gran cita del cine en la capital grancanaria en 2017 con They Call Me Jeeg (2016), una peculiar transformación del cine de superhéroes.

Producción española para los cortos

Jesús Palacios rescata para estas noches Amancio, vampiro de pueblo (2018) de Alejo Ibáñez, un icónico corto que eleva a esperpento freak el mito del licántropo. Esta vez, atrapado en la España vacía como regente de un bar de pueblo desierto, con más hambre que principios. O quizás no…

La programación de este apartado del festival se completa con Pobre Marciano (2025), del talentoso Alex Rey, que vuelve a hacer alarde de su sensibilidad para edificar una animación artesanal, plena de carácter, que ya ha enseñado en el festival con piezas como La increíble vacuna del Dr. Dickinson (2020). Rey muestra al espectador que llamarse Marciano Martínez Muela no es algo para nada sencillo, aunque el destino siempre resulte algo imprevisible.

En su conjunto, «Las Noches + Freak» de 2026 dan continuidad a la identidad que ha definido este cajón muy especial en el que el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria ha ido almacenando lo más irreverente y desvergonzado de la producción cinematográfica en los márgenes de la industria. Y que también ha contribuido a proyectar en el circuito de festivales el perfil de un evento, el de la capital grancanaria, con una identidad bien reconocible y respetada por cinéfilos de distinto corte.