El día 31 de marzo, a las 18.30 horas, se presenta en la Biblioteca Insular la primera novela de la escritora canaria Irene Alfonso Domínguez (2006), titulada ‘El tiempo que me queda’. Alfonso Domínguez, cuya pasión literaria la compagina con sus estudios universitarios, explica, al referirse a la citada obra: “Supongo que yo no decidí escribirlo. Surgió de manera casi inconsciente tras observar a decenas de personas de mi alrededor y tratar de entender sus preocupaciones más profundas”, revela.
La obra narra el último año de vida de Nicolás Cáceres, un hombre diagnosticado con cáncer de páncreas. Desde ese momento, la novela explora cuestiones como la rutina, el tiempo o la muerte. A través de un viaje, tanto simbólico como físico, Nicolás intenta escapar de lo cotidiano para enfrentarse a su propia finitud. La obra propone una mirada íntima y reflexiva sobre la fragilidad de la existencia y la manera en que el tiempo se transforma cuando su final se vuelve visible. “La intención es despertar algún tipo de sentido de la urgencia en los lectores, alguna necesidad de hacer y no solo de estar”, asegura.
Irene Alfonso Domínguez nació en Las Palmas de Gran Canaria. Actualmente, estudia Ingeniería de la Energía en Madrid. “Tengo la mala costumbre de querer saber muchas cosas sobre todos los temas del mundo. La respuesta larga la escribiré algún día en otro libro”. La autora afirma que compaginar su pasión por la escritura y sus estudios es fácil cuando se tiene disciplina. Cuenta que hay días en los que no quiere escribir, pero lo hace aun así.
Para la escritora, escribir es literalmente disfrazarse de un millón de personajes distintos. “Solo durante esta primera novela he sido un hombre adulto, una niña, un joven político y un veterano de guerra, entre otros. Ningún otro oficio permite esto”. La autora no sabe cuándo fue la primera vez que empezó a escribir. Ha leído a cientos de escritores importantes. “Creo que, cualquiera que lo haya hecho, se siente en el deber moral de devolverles el favor y escribirles de vuelta”. No obstante, considera que el título de escritor no es tan sencillo de proclamar. “Yo no dispongo de él, desde luego. Quizás en el futuro. Por ahora me conformo con empezar, que siempre es lo más complicado”.
Después de esta primera novela, la autora piensa escribir historias más cotidianas. No quiere escribir más tragedias. “Creo que de esas ya hay suficientes y de mucha calidad. Tengo ganas de escribir algo más escandaloso, más cómico, más romántico, tal vez”.


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