La Sala Cabrera Pinto de La Laguna abre la exposición ‘Dokoupil. Pintura abstracta’, integrada por una veintena de piezas de gran formato realizadas por Jiri Dokoupil con pompas de jabón, una técnica pictórica que inventó el propio artista checo y que lleva perfeccionando desde hace más de tres décadas. La muestra es toda “una experiencia sensorial que revela el poder del gesto y del color’ y se podrá visitar hasta el 31 de mayo, si bien antes, el 14 de marzo, habrá un acto especial coincidiendo con la visita de su versátil y original creador a esta sala del Gobierno de Canarias.

La exposición llega a Tenerife tras su paso por el Centro de Arte La Regenta, donde cerca de 4.000 personas pudieron disfrutar de la obra de quien está considerado figura clave del arte contemporáneo europeo, reconocido por su continua experimentación y por haber formado parte del influyente grupo Mülheimer Freiheit en los años ochenta.

Bajo el comisariado Díaz-Bertrana, la exposición reúne obras realizadas en Canarias desde 2020 hasta la actualidad, fruto de una larga investigación centrada en los procesos espontáneos y en la presencia del azar en la creación artística. En ella, el artista convierte un gesto efímero en una exploración sobre la materia, el color y la energía del movimiento. El resultado es un conjunto vibrante que reinterpreta los límites de la abstracción y la libertad creativa.

“Conseguir una pintura brillante’

“Ha sido una larga investigación hasta conseguir una pintura brillante con jabón que sea capaz de llevar/transportar la burbuja… No se dejan agarrar. Influye si el ambiente está húmedo o seco, el movimiento del aire, el tamaño. Realmente a la burbuja no le gusta aterrizar en el lienzo. Es la lucha diaria. A menudo explotan antes de aterrizar… No me dejan dormir. Cuando lo consigo surgen sinfonías de color orquestados por mí con la participación de la casualidad”, cuenta el artista.

Díaz-Bertrana describe a Dokoupil como un artista “versátil y original”: “sus numerosos cambios de técnica y estilo responden a un obsesivo cuestionamiento del mainstream, del pensamiento artístico dominante. Cuando empezó en el mundo del arte manda el conceptual, se afirmaba que la pintura había muerto, ya no tenía sentido. Su reacción de entonces fue ponerse a pintar cuadros figurativos y expresionistas. En los ochenta del siglo XX se van imponiendo las tesis del postmodernismo: no se puede hacer nada nuevo.

Pero Dokoupil estaba totalmente en contra, no quería aceptar eso. “Decidí irme de Alemania y no hacer nada, ir a la playa, pasear, pensar… ¿Cómo salir de esa idea? Tuve que inventar herramientas y técnicas para hacer cuadros con neumáticos, humo de velas, látigos, leche materna, frutas, burbujas, espumas… Demostrar que hacer algo nuevo era posible. No me interesa la historia de las burbujas, ni como las pintan Chardin, Monet o Rembrandt sino el resultado, crear un arte nuevo, una abstracción nueva”.

El artista quería algo “completamente distinto a lo que se ha hecho, pero íntimamente conectado con lo frágil, efímero y volátil de la condición humana, y con la historia del arte: De la autopista Duchamp al impresionismo y el expresionismo abstracto”.

Sobre Jiri Dokoupil

Dokoupil nació en la antigua Checoslovaquia hace 71 años. Tras la invasión del ejército soviético en Praga en 1968, huyó con su familia a Alemania, donde estudió Bellas Artes, luego en Nueva York. Fue miembro fundador de los grupos artísticos alemanes Mülheimer Freiheit y Junge Wilde (‘jóvenes salvajes’), surgidos a finales de los años setenta. El colectivo colaboró con el reconocido galerista Paul Maenz, quien organizó la primera exposición individual de Dokoupil en Colonia en 1982.

En su estudio compartido, los Junge Wilde buscaron una expresión contemporánea para su arte mediante un estilo neoexpresionista y figurativo, de pintura intensamente colorida y temas tradicionales, con el que superaron el lenguaje formal y reducido del arte minimalista y conceptual.

Dokoupil desarrolló un método de trabajo menos ‘salvaje’ y muy personal, encontrando pronto un camino propio, subjetivo y radical. Con su concepto de ‘pintura de libro’, expuesto en la Documenta 7 de Kassel en 1982, atrajo la atención del mundo artístico. Desde entonces, además de las exposiciones colectivas con Mülheimer Freiheit, su obra ha protagonizado numerosas muestras individuales en galerías y museos de todo el mundo.