El día 8 de abril, a las 18.30 horas, la escritora grancanaria, Raquel Rodrigo Henfling (1988), presenta en la Biblioteca Insular su novela ‘Vidas comunes’, una entrega de pinceladas costumbristas que aborda la soledad a través de la mirada de cuatro mujeres invisibles entre la multitud, con vidas y problemas comunes y sin grandes ambiciones. Henfling ha elegido el costumbrismo por una cuestión de gusto personal. Quiere contar una historia sencilla con la que cualquiera se pueda sentir identificado.
“Se desarrolla a caballo entre la melancolía y la decadencia de una capital de provincia corroída por el turismo y la gentrificación y un entorno rural invadido por la sequía incesante”, expresa la autora. Además, Henfling profundiza en ese sentimiento de soledad producto de la ausencia de colectividad, ya que el individualismo —según cuenta— se fomenta cada vez más. “Intergeneracional, navega por la adultez y la vejez de las protagonistas. Intenta ser un canto a lo extraordinario que hay dentro de lo más ordinario y sencillo de estas vidas”, explica.
Uno de los temas que vehiculan esta obra son el turismo y la gentrificación que se desencadena. “Exploro la deshumanización de los centros urbanos y la crisis de la vivienda. Lo hago a través de la mirada de Dora, quien observa con nostalgia cómo cambia su entorno”. También se coloca el foco en la soledad urbana, dado que a la escritora le interesa el contraste de sentirse en una ciudad abarrotado. “Me centro especialmente en la tercera edad y en esa, a veces, falta de redes sociales que puede llevar al aislamiento total, incluso rodeado de gente”, dice Henfling, quien está trabajando en su segunda novela.
Trama de ‘Vidas comunes’
Dora es una mujer jubilada, con el pelo recubierto de canas y una imaginación desbordante. Su hijo, al que quiere con locura, está lejos y las llamadas son esporádicas. Tras enviudar tiempo atrás, todavía intenta acostumbrarse a la soledad y la rutina de sus paseos diarios. Estos, detallistas, describen los lugares comunes y pretenden reivindicar la poca identidad de barrio que le queda al centro de la ciudad. Ella no pertenece a aquel lugar, aunque llegó hace bastantes años, los suficientes para ser testigo de su declive. El narrador en tercera persona irá relatando los quehaceres de la protagonista, nimios, repetitivos y simples, cruzándola con diferentes personajes pintorescos de la zona durante un caluroso verano.
En cada camino diario, Dora pasa por tres ventanas, una verde, una blanca y una marrón. En cada una de ellas vive una muchacha, Olivia en la verde, Nieves en la blanca y Ágatha en la marrón. Las conocerá, pero por encima, como se conoce en estos tiempos, de saludos cortos y qué tales sin importancia.
Entonces se presentarán las vidas de cada una de las muchachas. Por un lado, Olivia, que pasa por una crisis existencial tras haber perdido el trabajo. Nieves tiene una hija y siempre va con prisa a todos lados. La pena la invade después de que su marido la deja sin darle mayores explicaciones. Finalmente, Agatha, que llegó hace poco del extranjero, totalmente perdida y sin rumbo, de vuelta a casa de sus padres. La protagonista no vuelve a encontrarse a las tres amigas tras verlas en el bar de Paco, al lado de su casa. Pasa los días recorriendo lugares comunes e imaginando a donde habrán ido. Así, de forma paralela, transcurren capítulos de las las chicas en el campo, en casa de un amigo, donde parece que han ido a descansar y desconectar de ellas mismas.
“Aunque cada capítulo tiene la voz de una mujer distinta, Dora es el eje central de la historia. Los personajes no se basan en personas reales, pero sí se nutren de lugares comunes y vivencias familiares. Al final, son historias cotidianas con las que cualquier puede sentirse identificado”, expone.
Sobre la autora
Raquel Rodrigo Henfling nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1988. Con 18 años se fue a vivir a Sevilla donde estudió la carrera de Derecho. Después de vivir un tiempo en el extranjero, pasó una temporada en Madrid y Cataluña. Aunque ejerció un tiempo de abogada laboralista, actualmente trabaja como asesora laboral. Desde pequeña ha sido una gran aficionada a la lectura y a la escritura. Ha escrito artículos jurídicos de crítica social y política para periódicos online. Por eso, se propuso comenzar con la escritura de este proyecto hace tres años. “Un día iba por la calle, se me ocurrió la idea y decidí aventurarme”.
Para adquirir conocimientos y rutina en la escritura, se apuntó al taller de novela de la librería Casa Tomada en Sevilla, primero con la profesora María José Barrios y después pasó a estar con la profesora Irene Flichy, que es la que finalmente ha visto crecer el proyecto de principio a fin, así como los compañeros del taller. “Ha sido un proceso interesante porque ves tu propia evolución y cómo, poco a poco, vas encontrando la voz con la que te sientes más cómoda y ganas confianza. Aun así, soy consciente de que me estoy iniciando en esto de la escritura y que me queda muchísimo por aprender, por seguir probando y por seguir evolucionando”.
La autora adelanta que ya está trabajando en nuevos proyectos. Ahora mismo está trabajando en su segunda novela. “En mi segunda novela sigo explorando las cosas del día a día, aunque en otro registro. Al final, creo que lo cotidiano siempre está cargado de política. Dónde compramos, cómo nos desplazamos por la ciudad, en qué empleamos el tiempo que nos queda libre después de trabajar… todo eso son decisiones políticas que marcan nuestras vidas. Me interesa mucho rascar ahí, en la superficie de la rutina, para ver qué historia puedo encontrar detrás”, concluye la autora.


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