La Orquesta Filarmónica de Montecarlo, el símbolo cultural de Mónaco, con más de 170 años de historia, debuta esta semana en el Festival de Música de Canarias con un exquisito programa de obras de Beethoven y Mendessohn. La prestigiosa formación se estrena en el FIMC acompañada por el excepcional pianista Martin Helmchen, que interpretará el ‘Emperador’ de Beethoven, el último concierto para piano que salió de la pluma del genio de Bonn.

Bajo las directrices de su titular, el japonés Kazuki Yamada, la orquesta monegasca actuará el viernes 30 de enero en el Auditorio de Tenerife y el sábado 31 de enero en el Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria, ambas a las 19.30 horas. El público interesado en conocer los curiosos detalles que rodean a este repertorio podrá asistir libremente a las charlas previas que ofrecerá el divulgador Ricardo Ducatenzeiler una hora antes en ambos recintos.

Con una marcada línea romántica, la orquesta ofrecerá un programa dedicado a dos de los mayores exponentes de esta corriente, Beethoven y Mendelssohn. Para dar vida al legado beethoveniano, la Filarmónica de Montecarlo ha invitado además a una de las figuras más solicitadas del mundo del piano, el solista alemán Martin Helmchen.

Discípulo de Alfred Brendel y ganador del concurso Clara Haskil, Helmchen llega avalado por la crítica internacional como una referencia absoluta de este tipo de repertorio, del que dan fe además sus dos décadas recorriendo los escenarios más prestigiosos del mundo. Su grabación de los conciertos nº 2 y nº 5 de Beethoven -el que interpretará en Canarias- fue distinguida con el Gramophone Music Award en el año 2020.

Yamada y Montecarlo: un debut histórico en el FIMC

Este evento en Canarias permitirá al público acercarse al sonido de una institución legendaria que no había pisado antes el archipiélago. Más que una cita musical, es un encuentro con una de las principales embajadoras culturales del Principado.

La formación está dirigida por el maestro Kazuki Yamada, quien lidera a la formación desde hace una década. La batuta japonesa se encuentra ahora en un momento de máxima proyección internacional, compaginando su rol de director en Mónaco con el de la Sinfónica de Birmingham y su reciente designación al frente de la Orquesta y Coros de la Radiodifusión de Berlín. La crítica especializada ha elogiado su estilo de dirección, marcado por la elegancia y por un “gesto suelto y bien dibujado” en los conciertos, como destaca el diario La Razón en una de sus reseñas.

Bajo su visión artística, la orquesta monegasca ha reafirmado su estatus como una de las instituciones musicales más longevas y versátiles de Europa. Fundada en 1856, la Orquesta Filarmónica de Montecarlo atesora una identidad única, forjada durante siglo y medio de ópera, ballet y música sinfónica. Esto no significa que su repertorio se ciña a las obras tradicionales, pues sus colaboraciones con compositores contemporáneos y músicos de otras disciplinas musicales han consolidado su capacidad de adaptación.

Heroísmo y paisajes sonoros

El programa comenzará con un plato fuerte, la Obertura Coriolano, compuesta por Ludwig van Beethoven en 1807. Concebida como música para teatro, el rasgo distintivo de esta partitura es que encaja perfectamente como una pieza sinfónica autónoma. En apenas ocho minutos condensa escenas repletas de dramatismo, donde un general romano (Coriolano) vive atrapado entre su orgullo, su sed de venganza y las súplicas de su familia para evitar la guerra.

El repertorio cambiará de registro con la luz del Concierto para piano nº 5, también compuesto por Beethoven y que interpretará Helmchen como solista. Esta pieza esconde una paradoja en su origen, en vista de que fue escrita mientras Viena sufría el asedio de las tropas napoleónicas y el compositor se refugiaba en un sótano, donde se cubría los oídos con almohadas (para amortiguar el estruendo de la artillería). No obstante, sus tres movimientos no reflejan esa angustia, sino que van por caminos contrarios, con una obra cargada de grandeza y vitalidad que incluso llegó a romper muchos de los moldes de su época y que probablemente sean los rasgos que le dieron el sobrenombre de ‘Emperador’.

La Sinfonía nº 3 de Felix Mendelssohn, más conocida como ‘Escocesa’ pondrá el punto final al concierto. Se dice que surgió después de un viaje del compositor hasta las ruinas del Palacio de Holyrood, la antigua residencia de la reina María Estuardo, un lugar con el que quedó impactado. La pieza, por su parte, tiene la particularidad de que sus cuatro movimientos se ejecutan sin interrupción, lo que le aporta una singular unidad narrativa. A lo largo de su desarrollo, la ‘Escocesa’ transita desde la melancolía de las brumas históricas hasta la alegría de las danzas populares, con fragmentos de clarinete que buscan evocar el sonido de las gaitas tradicionales.

Las entradas para ver por primera vez a la Filarmónica de Montecarlo en Canarias están disponibles en las taquillas y punto de venta online de los dos auditorios capitalinos, a los que también se puede acceder desde la web www.festivaldecanarias.com.