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El 24 de julio de 2009, en el Observatorio del Roque de los Muchachos (ORM), en Garafía (La Palma), se inauguró el mayor y más avanzado telescopio óptico-infrarrojo del mundo, el Gran Telescopio Canarias (GTC), también conocido como Grantecan. Desde aquel día, esta infraestructura española de “Gran Ciencia” no ha parado de demostrar sus grandes capacidades y su excelente calidad y potencial científico.

Gracias a la gran área colectora de su espejo primario, de 10,4 m de diámetro, y a su avanzada ingeniería, el GTC se encuentra entre los mejores telescopios del mundo dedicados a la investigación astronómica. Su versátil conjunto de instrumentos (actualmente alberga cinco instrumentos de forma simultánea), su modo de observación altamente flexible (conocida como observación-en-cola) y la extraordinaria calidad de imagen (gracias a un complejo sistema de óptica activa), permiten que la ciencia realizada con el GTC cubra una amplia variedad de campos de investigación.

Hasta la fecha, ha realizado más de 14.000 horas de observación y ha producido datos científicos que han permitido la publicación de cerca de 450 artículos en revistas de primer nivel. “Hoy en día –explica Romano Corradi, director del GTC el Gran Telescopio Canarias–, es una máquina muy eficiente de producir datos científicos, comparable con los otros grandes telescopios de Hawái o Chile. Su eficiencia, acoplada con la gran apertura del telescopio, su sofisticada instrumentación y la posibilidad de ajustar las observaciones según las condiciones meteorológicas y prioridad científica, permite maximizar la cantidad, pero también la calidad de los datos científicos obtenidos. Y añade: “Podemos decir que, actualmente, el Gran Telescopio Canarias está en la frontera de la Astronomía observacional. El reto ahora es mantener esta posición privilegiada durante muchos años más.”

Promovido por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con la participación de otras instituciones de México (Universidad Autónoma de México y el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica) y de los Estados Unidos (Universidad de Florida), fue la empresa pública Grantecan, S.A., fundada en 1994, la que llevó a cabo el diseño, construcción y montaje del GTC. Actualmente, esta entidad es la encargada de la operación del telescopio, con un equipo de cerca de 70 personas trabajando a tiempo completo para que el telescopio esté operativo las 24 horas del día, los 365 días del año.

Un poco de historia

La propuesta de construir un gran telescopio de más de 8 metros de diámetro surge a finales de la década de los 80 con el objetivo de dotar a la comunidad astronómica española de una infraestructura propia muy competitiva y estimular la industria del país hacia una tecnología avanzada. Según explica Francisco Sánchez, director fundador del IAC, “tres eran nuestras razones para querer un telescopio de esta nueva clase: si el ORM no tenía un gran telescopio de última tecnología, dejaría de estar entre los primeros observatorios del mundo y perdería su fuerte poder atractor para los telescopios del futuro; también, era concordante el objetivo estratégico de dotar a la pujante astrofísica española de un telescopio competitivo propio; y, además, la construcción de un gran telescopio español sería palanca para el desarrollo de instrumentación científica avanzada, con lo que ello supone para el impulso de tecnología innovadora en el país”.

Para muchos, su construcción era una hazaña científica-técnica imposible, ya que España nunca había liderado un proyecto de tal envergadura. “Lo primero de todo fue ver que seríamos capaces de hacerlo, y creérnoslo”, señala Sánchez. La falta de confianza también supuso un obstáculo para encontrar financiación. “Para conseguir los fondos necesarios a tan gigantesca empresa, necesitábamos convencer a nuestros políticos, a los de Canarias y a los de Madrid, cosa que estuvo llena de dificultades; nadie creía que de verdad fuésemos capaces de construir en España un instrumento así”, recuerda el director fundador del IAC.

Sin embargo, la competitividad del proyecto y su potencial económico acabaron facilitando los apoyos necesarios. Pedro Álvarez, exdirector del GTC, destaca la contribución de Fernando Aldana, director de la Oficina para la Ciencia y la Tecnología (OCYT), dependiente de Presidencia de Gobierno central en el año 1998: “Convencido de la capacidad de GTC como un elemento movilizador de desarrollo tecnológico industrial, el profesor Aldana fue quien dio el impulso final al proyecto aprobando la financiación para su ejecución”.

Con un presupuesto muy ajustado, la Administración del Estado y la Comunidad Autónoma Canarias financiaron el 90% de su coste, en una proporción de 70/30, con una aportación importante de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER).  El 10% restante lo asumió, a partes iguales, Estados Unidos y México que, a cambio, obtienen cada uno el 5% del tiempo de observación.

Los trabajos de construcción del telescopio en el ORM comenzaron en el año 2000. Más de mil personas y un centenar de empresas (más de un 70%, españolas), intervinieron en su realización, incluida una presencia importante de empresas y centros canarios. “Pudo haber sido mayor esa participación si no hubiese sido por la vacilación y falta de apoyo desde el Gobierno central para actividades de preparación tecnológica en esas fases tempranas del proyecto“, explica Álvarez. “La construcción del GTC, desde mi experiencia –señala el exdirector de GTC-, marca un antes y un después en la participación de las industrias españolas en la construcción de telescopios. Muchas de las empresas que participaron en su desarrollo, ahora están liderando o participando en proyectos internacionales de grandes telescopios”.

Finalmente, el telescopio vio su primera luz en julio de 2007, aunque no comenzó su uso científico hasta marzo de 2009. Tal día como hoy, hace 10 años, se celebró su inauguración oficial en un acto de más de 800 personas que estuvo presidido por SS.MM. los reyes de España, por entonces Juan Carlos I y Sofía, y que contó con la presencia de importantes autoridades políticas y de representantes de las instituciones involucradas en la construcción del GTC.

Ciencia de frontera

En sus primeros 10 años de observación, el GTC ha permitido observar el Cosmos como nunca antes se había hecho. Prácticamente no hay ningún tipo de objeto astronómico que el GTC no explore con sus observaciones: planetas extrasolares, estrellas evolucionadas, agujeros negros, estrellas primitivas, campos magnéticos en el centro galáctico, galaxias débiles, materia oscura, lentes gravitacionales y eventos explosivos muy energéticos, entre otros.

“Los resultados científicos alcanzados con el GTC –señala Rafael Rebolo, director del IAC-, son excepcionales, no sólo por el volumen de datos obtenidos y de artículos científicos publicados, sino también por su calidad e impacto. En su objetivo de hacer ciencia de frontera, destacan algunas observaciones que han requerido de un nivel tan exigente de prestaciones que han llevado al GTC al límite. Un buen ejemplo de ello fue la detección de la galaxia UG00180, ubicada a una distancia de 500 millones de años luz, cuyas imágenes son las más profundas de una galaxia jamás tomadas desde la Tierra”.

Algunos de los hitos científicos alcanzados con el GTC en estos 10 años se han recopilado en una edición especial divulgativa que acaba de publicarse. De hecho, la divulgación y la comunicación de los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos con la sociedad son parte de la misión de GTC. Comunicados de prensa, charlas, talleres, conferencias, exposiciones, etc., son algunas de las acciones que el telescopio desarrolla desde sus comienzos. También facilita y promueve las visitas guiadas en su interior: en 2019, se espera que más de 10.000 personas visiten el GTC. Además, ejerce un gran esfuerzo en el programa educativo “Nuestros alumnos y el ORM”, en el que anualmente participan cerca de 700 estudiantes de Secundaria de La Palma, y favorece las estancias de estudiantes de escuelas y jóvenes graduados en Astronomía o Ciencias Técnicas.

Futuro prometedor

En 2022, está previsto que se complete el presente plan de instrumentación del GTC, con siete instrumentos científicos ocupando el conjunto de estaciones focales del telescopio. También se ha abierto una convocatoria para la próxima generación de instrumentos que garantizarán la competitividad científica del telescopio durante los próximos años, teniendo en cuenta que el GTC seguirá siendo el mayor telescopio óptico-infrarrojo en funcionamiento hasta aproximadamente 2027, cuando empiece a operar la nueva generación de telescopios extremadamente grandes.

Junto con los instrumentos, otro paso importante será la instalación de un sistema de óptica adaptativa (GTCAO) que compensará las turbulencias atmosféricas en el campo de visión y que está previsto que funcione en el infrarrojo cercano. GTCAO operará con un sistema de estrella guía natural inicialmente y con un sistema de guía láser uno o dos años más tarde.

El Gran Telescopio Canarias forma parte de la red de Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS) de España.

Más información:

Folleto “Gran Telescopio Canarias: 10 años de Ciencia”

Vídeo “Grantecan 10 años al límite del Universo”

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